Estos días de persecución
acá en el exilio no me han permitido ponerme a pensar en la
Navidad, los regalos o planes futuros, pues como yo, muchos cubanos
que trabajamos en Venezuela andamos bien escondidos, ya que la Seguridad
y la Contrainteligencia de la Isla han montado un operativo para evitar
el éxodo masivo de colaboradores que en los últimos
meses han desertado y continúan desertando.
Como periodista considero
que mi deber, como el de cientos de colegas que han podido huir de
la tiranía comunista que desgraciadamente está cumpliendo
45 años es el de escribir, decir la verdad donde quiera que
estemos sobre lo que sucede en nuestro país, que cada día
amanece más pobre y más olvidado por los que en contra
de la voluntad de todo un pueblo continúan gobernándola.
Hace varios años
que tomé esta decisión, y con justificadas razones,
de que hasta que no termine la pesadilla de los hermanos Castro no
regreso más a Cuba, y lucharé por eso desde cualquier
lugar donde sea mi exilio.
Por mucho tiempo tuve que
"tutearme" y trabajar con gente tan mediocre, esquemática
y servil a la tiranía castrista... En carne propia viví,
en la emisora "Radio Guamá", donde laboré
durante 22 años, los caprichos y ceguera de una sociedad sin
clases, totalitaria y de unos dirigentes politiqueros e hipócritas.
Cada palabra, cada texto
que escribía para leer por radio, tenía que pasar por
muchas manos antes de ir al aire.
Recuerdo con tristeza cuando
me criticaron fuertemente por referirme a la pelota profesional y
de Grandes Ligas que se juega en Estados Unidos o cuando dejé
escuchar un mano a mano entre Ricardo Montaner y Oscar de León,
que no comparten con el tirano Castro la decisión de haber
fusilado a tres jóvenes que se llevaban la lancha de Regla
en la primavera anterior.
Con cuánta rabia
tuve que soportar una sanción de 30 días limpiando pisos
en la radio, porque dije en uno de los noticieros deportivos: "El
fútbol cubano nada tiene que buscar cualitativamente a nivel
mundial, para eso hace falta bastante billete verde (dólares),
y la caña que cortamos no da para eso..." (Noticiero TODO
DEPORTE, 27 de abril de 2000).
Por estos días de
fin de año y principios de 2004 y en medio de esta clandestinidad
que estamos viviendo junto a más de 77 colaboradores cubanos
que han desertado en las últimas semanas, hemos recibido confiables
informaciones de que varios agentes del G-2 cubano andan detrás
de nosotros como si fuéramos terroristas o prisioneros de guerra
escapados de cárceles.
En la noche del 30 de diciembre
una llamada de un amigo hizo que nos trasladáramos urgentemente
a otra parte de la ciudad de Caracas, pues ya nos habían descubierto,
y se dirigían al hotel donde vivíamos con varios agentes
policiales venezolanos que también se están prestando
para la búsqueda y captura de los colaboradores desertores
de la Isla, fundamentalmente en alcaldías y gobernaciones chavistas.
Pero no nos encontrarán,
porque el derecho y la razón están de nuestra parte,
a la vez que siento personalmente la felicidad profesional de poder
escribir y decir desde el exilio la verdad sobre la tiranía
a la que es sometida nuestro noble pueblo cubano.
Medios de comunicación en Venezuela y Miami publican nuestros
artículos, que no son otra cosa que el homenaje a mis 24 colegas
presos y torturados por estos meses en prisiones cubanas, pero que
más temprano que tarde serán puestos en libertad.
Agradezco desde este lugar
oculto de Venezuela, a diarios locales como El Nacional, El Universal
y las televisoras Venevisión y Globovisión, por su aporte
a la causa de todos los cubanos que diariamente huimos de las garras
de Fidel Castro y sus matones, así como a El Nuevo Herald,
CubaNet y Unión Liberal de Cuba, por darnos también
cobertura informativa en sus páginas, y por supuesto a la emisora
libre de todos los cubanos, Radio Martí, donde he podido expresar
todo lo que siente un cubano cuando está en libertad.
Es la hora de no soportar
más falacias.
Cuba no es la mejor del
mundo en salud y mucho menos en educación, y lo poco que ha
logrado en ese sentido ha sido a cuenta de muchos perseguidos, torturados
y asesinados por criticar fuertemente los tantos errores cometidos
desde el 1ro de enero de 1959, y por oponerse al gobierno más
despreciable del siglo XX y principios del XXI.
Sepan amigos, que desde
enero de 2000 hasta hoy más de siete mil cubanos han desertado
en el exterior, siempre médicos, entrenadores deportivos, científicos,
periodistas, en fin, siempre profesionales. Y esta cifra no incluye
a los balseros, que prefieren morir en el mar a morir en manos de
los tiranos que gobiernan.
Desde el exilio llegue
a los 76 prisioneros de conciencia que hoy resisten ante los torturadores
de Fidel Castro mi más sincero mensaje de aliento y apoyo a
su causa. Pronto nos liberaremos del hombre más despiadado
que ha conocido el mundo moderno.
Felizmente te va quedando
poco, asno Fidel.