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Por Raul Fernandez
Vicepresidenta de la Comisión Europea, la española
Loyola de Palacio.
Es llamativo que un dama
de tanta experiencia en Política Exterior como la Dra. Loyola
de Palacio, haya utilizado tan duros términos al referirse
al Dictador cubano. No escatimó la prestigiosa Internacionalista
Española, en los epítetos a utilizar.
Naturalmente se refirió
al Gobierno de la Isla como “Dictadura Cubana”, sin
matices ni medias tintas. Sencillamente no hay otra forma decente
de hacerlo.
Su critica al Gobierno
Zapatero, está basada en “realitys and facts”,
no en teorías
rebuscadas de conducta
amistosa como la forma de aplacar a la fiera, que ha mordido la
mano amiga muchas veces, que ha escupido y desdeñado a quienes
se han acercado-demasiadas veces ya- con la ofrendas de paz.
Ante un numeroso grupo
de periodistas españoles y otros pocos de Bruselas, expresó
-la que no dudo
en calificar como nuestra amiga- los que son sus deseos, “
Libertad para Cuba cuanto antes”.
La Dra. De Palacio, fue
clara y contundente, no se puede actuar con Cuba como con cualquier
otro país simplemente porque Cuba “ no es una nación
Normal, ya que tiene un dictador siniestro, que tiene muchos muertos
y torturados a sus espaldas y que ha sometido a la Isla a una situación
imposible”.
El actual Gobierno de
España, está en los actuales momentos -aún
mediando la expulsión de Cuba del Diputado español
Jorge Moragas, Secretario de Relaciones Internacionales del Partido
Popular español y de los diputados holandeses Boris Dittrich
y Kathleen Ferrier, miembros de partidos políticos que forman
parte del gobierno de Holanda- planteando detener la Política
de la Unión Europea que sanciona a Cuba por su desprecio
a las normas Internacionalmente aceptadas sobre Derechos Humanos
y sus violaciones a continúas a previas negociaciones sobre
la Pena de Muerte y detención de periodistas y sindicalistas.
Es sorprendente que el
mundo del Siglo XXI, se encuentre todavía en una estéril
discusión sobre si hay Dictaduras buenas y malas. Comparando
sin tino, dictaduras de derecha e izquierda, como si ambas no fuesen
por igual genocidas, asesinas y violadoras de los Derechos elementales
del Hombre.
España, la tradicional
Madre Patria, la real madre de la mayoría de nuestros ancestros,
tiene con aquella que llamara, la “siempre fidelísima
Isla de Cuba”, compromisos que van mucho más allá
de ideologías marchitas. Nexos que superan el juicio parcializado,
de dirigentes transitorios que aún sueñan con muros
y alambradas.
Son compromisos de honor,
son compromisos con los hijos de España que murieron por
la Libertad total de Cuba, con las madres Españoles que lloran
a sus hijos ajusticiados por Castro. Son mucho mas que intereses
hoteleros o petroleros. Son mucho más que plataformas que
clavan sus sombríos y sospechosos taladros en costas cubanas
o con empresarios del sexo y turistas del placer morboso.
El compromiso es con
la libertad que se proclama, pero se confunde.
Con los Derechos Humanos
que se defienden con carteles y libros, pero que se olvidan cuando
a Castro se refieren.
Las victimas claman -con
gritos ahogados por la tierra que los cubre- la injusticia de su
fusilamiento. Verbos y versos de poetas y periodistas tratan de
salir entre las rejas de la prisión para reclamarle a Zapatero
trato igual para todos los Dictadores.
Dirigentes Sindicales
que luchan por los 8,000,000 de obreros mal pagados y abusados por
las empresas extranjeras, que en Cuba viven casi en la miseria,
piden -desde la cárcel- que se respete el derecho a un sindicalismo
libre, el mismo que el PARTIDO SOCIALISTA ESPAÑOL tiene en
sus principios Estatutarios.
No se puede estar a la
vez del lado de la Victima y el Victimario.
Hay que tomar posición.
O defienden al Dictador y se quitan la careta libertaria o cambian
su posición en la UE y exigen el cumplimiento de los Derechos
Humanos en Cuba.
Basta ya de dobles caras.