Por Alberto Muller
Si algún cubano
ha definido con clarividencia y profundidad humana el eco fraterno
y diverso del pregón popular cubano, ese ha sido el escritor
pinareño Dagoberto Valdés Hernández, en su
libro “Cuba: Desafíos y Proyectos”.
El comunismo castrista
no sólo ha empobrecido a Cuba con su obsesión stalinista
de la uniformidad y de las marchas simuladas, sino que la ha hundido
en un caos moral por su burocratismo corrupto, excluyente, centralizado
y opresor.
Pero el pregón,
que nace de las raíces más íntimas del ser
cubano de abajo, es diverso, divertido, solidario y humano.
Por eso es que el pregón
acerca, reconcilia, crea consenso y abre una esperanza de convivencia
pacífica entre todos los segmentos de la sociedad cubana.
Decir pregón
es decir canto fresco, libre, espontáneo, callejero, que
no obliga para nada a nadie, pero si inspira voluntades y estimula
amoríos solidarios en el contexto social.
El libro que comentamos,
“Desafíos y Proyectos” de Dagoberto Valdés,
es todo un pregón que nace de las entrañas más
puras de su pueblo y que alienta a escudriñar y a fortalecer
los cimientos culturales de la nación cubana.
Por eso surgen, como
cascadas transparentes e inagotables: el Padre Las Casas “que
pasó la vida defendiendo a los indios”; el Padre Félix
Varela “que deseaba ver a Cuba tan isla en política
como lo es en naturaleza”; José Agustín Caballero
que denunció la esclavitud “como la mayor maldad civil
que han cometido los hombres”; el Apóstol José
Martí que profetizó que la primera Ley de la República
fuese el respeto a la dignidad plena del hombre.
Y así la República
con sus sombras, pero andando y creciendo con aquel inolvidable
poema-pregón de Nicolás Guillén, hoy silenciado
por el comunismo totalitario, porque ya es herejía proclamar:
“tengo vamos a ver que siendo un negro nadie me pueda detener”…
También la República
prosiguió madurando con aquella generación reflexiva
y honda alrededor de Lezama Lima y su grupo Orígenes. Después
la generación del centenario con la pureza indoblegable de
José Antonio Echeverría que murió queriendo
rescatarlo todo con un golpe de audacia y coraje.
Todos pregones honrosos
de la Cuba sensata y decente a que todos aspiran.
Pero llegó el
comunismo castrista para traicionar los fundamentos democráticos
de la revolución de 1959 y el pregón popular fue silenciado
abruptamente, porque sencillamente el pregón le cantaba a
la diversidad cordial y al consenso nacional.
El pregón quedó
prohibido, al menos transitoriamente mientras la pesadilla totalitaria
siga imperando en la isla.
Llegó entonces
para Cuba su hora más trágica.
Dagoberto Valdés,
el autor del libro, “Cuba: Desafíos y Proyectos”,
recibió recientemente el reconocido “Premio Jan Karski
al valor y a la compasión”, que otorga anualmente el
Centro Americano de Cultura Polaca.
Este Premio Jan Karski
de carácter internacional es otorgado a personas cuyo trabajo
de vida hacen destacar la compasión hacia todos los seres
humanos sin distinción, incluyendo el desinterés personal
y la humildad para aceptar un sufrimiento personal a causa de poder
servir y salvar a otros.
En sus palabras de agradecimiento
por el Premio, el cubano puso énfasis en la mirada compasiva
por los que sufren y en las soluciones pacíficas para responder
al sordo clamor de los excluidos.
Al amigo lector le recomendamos
que manosee y lea este libro-guía de Dagoberto Valdés,
que es un verdadero pregón popular en aras de la diversidad,
la reconciliación y la sociedad civil.
El libro cierra magistralmente
pregonando la resurrección de Cuba, que es el reencuentro
entre todos los cubanos para sepultar la violencia y la venganza.
Y dice muy acertadamente:
“resurrección es paso, es liberación del pasado…la
vida vieja es la del ensañamiento y la ponzoña…la
vida nueva es, sencillamente, ponerse a trabajar para el futuro
en libertad que soñamos”.
Así sea. Bienvenido
este libro que es todo un pregón a la diversidad que reclama
la libertad secuestrada por el comunismo.
Que viva el consenso
entre todos los cubanos, porque sólo con este ejercicio noble
y cívico, el comunismo será como la noche oscura y
tenebrosa que quedó atrás.