7 de Septiembre del 2005

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera."

Pablo Neruda

 

Incluso pueden poner todas las flores en un hueco mal oliente y pútrido, de esos que llaman cárceles y no podrán detener la primavera. Les gritarán a las flores insultos desmedidos, ofensas sin sentido, les lanzarán objetos y consignas del siglo pasado, pero a la primavera no la podrán detener.

La primavera renació en Abril del 2003 con una fuerza imparable. Ni lluvias ni ciclones, aunque abatan las flores, podrán detener la primavera. Ni los fusiles que ahuecan los paredones y cortan en su belleza las flores, impedirán que se repita una y otra vez la primavera.

 

Porque la primavera es obra de Dios. Y él, que no descansa, se preocupa de que cada abril la primavera salga a cantar su belleza, la de Dios, la de su creación, en una sinfonía de colores, en un coro de zumbidos de abejorros.

 

Tampoco los mares que se desbordan, ni los lagos que se exaltan fuera de sus diques, ni el río grande, musical y rítmico, que enfurecido reclama sus cauces podrán –aunque arrastren todas las flores- impedir que regrese la primavera a llenar el espacio de los muertos y los dolores de los vivos, con  la brillante alegría primaveral. Y retornaran las flores a los campos, y a las ventanas. Y se llenaran de colores otra ves las calles de Nueva Orleáns, porque en la primavera, de las trompetas y los saxos saldrán de nuevo flores y capullos, seguidos de mariposas de todos los tonos, a las calles de Louisiana, porque el Jazz es sobre todo una flor de variadas formas y colores. Es obra de Dios también.

 

Levantarán muros para encerrar las flores y quizás estás mueran por falta de sol y de brisa, pero no podrán impedir que la Primavera regrese y junto con su luz, esparza entre las víctimas los olores y los colores de las flores.

 

Nadie puede impedir que regrese la primavera, no importa que hoy esté triste el prado porque cortaron las flores, los tiranos o los ciclones, mañana habrá otro abril y regresará la primavera y crecerán las flores, las brisas levantarán los fangos y los polvos y los olores variados despejarán el ambiente y tendremos otra vez la ciudad del Jazz y el Jazz en la ciudad, y los tiranos quedaran bajo las suelas de los que corren a oler y admirarse de la flores. Por que no se puede detener la primavera.

 

Caracas, Septiembre del 2005

Raúl Fernández.